La cafetera es de esos aparatos que se usan todos los días, a veces varias veces al día. Por eso la elección no debería basarse solo en el precio de compra: lo que cuesta cada taza, el tiempo que te lleva preparar el café y limpiar la máquina, y el tipo de café que te gusta pesan mucho más a lo largo de los años. Comparamos las tres opciones más populares.
Las tres opciones de un vistazo
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Cápsulas |
Superautomática |
Espresso manual |
| Precio de compra |
Bajo |
Medio-alto |
Bajo a alto |
| Coste por taza |
El más alto |
Bajo |
Bajo |
| Calidad del café |
Constante y correcta |
Buena, con café recién molido |
La mejor si sabes usarla |
| Comodidad |
Máxima |
Muy alta |
Requiere práctica y tiempo |
| Café con leche |
Con accesorio o espumador aparte |
Automático en muchos modelos |
Con vaporizador manual |
| Mantenimiento |
Mínimo |
Limpieza regular del grupo y del circuito de leche |
Limpieza tras cada uso |
| Residuos |
Cápsulas usadas |
Posos compostables |
Posos compostables |
| Espacio |
Muy poco |
Bastante |
Medio, más el molinillo |
Cafeteras de cápsulas
Introduces la cápsula, pulsas un botón y en menos de un minuto tienes el café. Son baratas, pequeñas y el resultado es siempre el mismo.
Hay varios sistemas incompatibles entre sí, y la elección del sistema condiciona el coste de cada café durante años:
- Nespresso Original: el sistema más extendido para espresso. Su gran ventaja es la enorme oferta de cápsulas compatibles de otras marcas, incluidas las de supermercado, que abaratan mucho cada taza.
- Nespresso Vertuo: lee un código en la cápsula para ajustar la preparación, incluidas tazas grandes. Las cápsulas compatibles son muy escasas, así que dependes de las de la marca.
- Dolce Gusto: amplia variedad de bebidas, incluidas algunas con leche en cápsula. Hay compatibles, aunque menos que en Nespresso Original.
Inconvenientes: es la opción más cara por taza, generas residuos (las cápsulas de aluminio se pueden reciclar en los puntos de recogida de la marca y algunas compatibles son compostables) y no controlas la frescura del café.
Cafeteras superautomáticas
Muelen el grano al momento, dosifican, prensan y extraen el café con solo pulsar un botón. Muchas preparan también bebidas con leche de forma automática. Es la opción ideal si tomáis varios cafés al día en casa y queréis calidad sin complicaciones.
Qué mirar:
- Molinillo: los de muelas cónicas de acero o cerámica son los habituales. Comprueba cuántos niveles de molienda permite ajustar.
- Grupo de infusión extraíble: si se puede sacar, podrás aclararlo bajo el grifo cada semana, lo que mejora la higiene y alarga la vida de la máquina. Si es fijo, la máquina lo limpia con pastillas específicas.
- Sistema de leche: con jarra o tubo automático (más cómodo) o con vaporizador manual (más control y más barato).
- Bebidas programables y perfiles de usuario si en casa cada uno lo toma de una manera.
- Café molido: algunas tienen una segunda entrada para café molido, útil para un descafeinado ocasional.
- Altura de la salida si usas tazas altas o vasos para llevar.
Inconvenientes: precio de compra más alto, ocupan bastante y requieren una limpieza regular. Un café de superautomática es muy bueno, pero no suele igualar a un espresso bien hecho con una máquina manual y un buen molinillo.
Cafeteras espresso manuales
Con portafiltros: tú mueles (o compras el café molido), dosificas, prensas y controlas la extracción. Son la opción preferida de quien disfruta del proceso y quiere el mejor resultado posible.
Qué mirar:
- Sistema de calentamiento: el thermoblock calienta rápido y es habitual en modelos económicos; la caldera ofrece temperatura más estable, y las máquinas con control PID mantienen la temperatura con precisión.
- Vaporizador: imprescindible si quieres texturizar la leche para un capuchino o un flat white. Los más potentes permiten hacer latte art.
- Portafiltros de 58 mm, el tamaño estándar profesional, para el que hay más accesorios.
- Molinillo: con una máquina manual, un buen molinillo aparte importa tanto como la propia cafetera. El café molido de paquete funciona, pero pierde aroma y no permite ajustar la molienda.
Inconvenientes: curva de aprendizaje, más tiempo por taza y limpieza tras cada uso.
Cuánto cuesta cada taza: haz la cuenta
El coste por taza es lo que decide qué cafetera sale más barata con los años. La fórmula es sencilla:
- Café en grano: divide el precio del kilo entre el número de cafés que salen. Un espresso lleva unos 7-9 gramos de café; un doble, 14-18. Por ejemplo, si el kilo te cuesta 20 euros y usas 8 gramos por café, salen unas 125 tazas: unos 0,16 euros por café.
- Cápsulas: el coste es directamente el precio de cada cápsula. Si pagas 0,45 euros por cápsula, cada café cuesta eso; con compatibles de 0,25 euros, algo más de la mitad.
Suma la leche en ambos casos, y en las superautomáticas el coste de los productos de limpieza y descalcificación.
Ejemplo con dos cafés al día (unos 730 al año): con los precios de ejemplo anteriores, el grano supondría unos 117 euros al año y las cápsulas de 0,45 euros, unos 329. Esa diferencia de más de 200 euros anuales explica por qué una superautomática, más cara de entrada, se amortiza en pocos años si tomas café a diario. Si solo tomas un café de vez en cuando, las cápsulas siguen siendo la opción más práctica. Haz la cuenta con los precios que pagas tú: el café se ha encarecido en los últimos años y varía mucho según la marca.
La presión: la cifra que más confunde
Las cafeteras anuncian 15, 19 o incluso 20 bares de presión. Es la presión máxima de la bomba, no la que se usa: un espresso se extrae idealmente a unos 9 bares. Más bares en la caja no significan mejor café. Importan mucho más la temperatura estable, la molienda y la dosis.
Café con leche: los sistemas
- Automático (jarra o tubo): la máquina calienta y espuma la leche y la sirve en la taza. Lo más cómodo; hay que limpiar el circuito después de usarlo.
- Vaporizador manual: más control sobre la textura y más fácil de limpiar, pero requiere práctica.
- Espumador independiente: una buena opción para cafeteras de cápsulas; los hay que calientan y espuman con solo pulsar un botón.
El café y el agua también cuentan
La mejor cafetera no salva un mal café. Unos cuantos consejos sirven para cualquiera de las tres opciones:
- Café en grano fresco. Mira la fecha de tueste, no solo la de consumo preferente: el café pierde buena parte de su aroma en las semanas siguientes al tueste, y más aún una vez abierto el paquete. Compra cantidades que vayas a gastar en un mes y guárdalas en un recipiente opaco y hermético.
- Tueste adecuado. Los tuestes medios y oscuros son los más habituales para espresso. Los cafés de tueste natural suelen dar mejor resultado que los torrefactos, que llevan azúcar tostado y ensucian más el molinillo de las superautomáticas; los manuales de muchas de estas máquinas desaconsejan usarlos.
- Agua. Una taza de café es, sobre todo, agua. Si el agua de tu grifo tiene mucha cal o un sabor marcado, un filtro o un agua de mineralización débil mejorará el sabor y protegerá la máquina.
- Temperatura de la taza. Una taza precalentada mantiene mejor el café y la crema. Muchas superautomáticas y espresso tienen una bandeja calientatazas.
Mantenimiento: no te lo saltes
- Descalcificación: imprescindible en zonas de agua dura, muy comunes en España. Sigue los avisos de la máquina y usa el producto recomendado.
- Filtro de agua: reduce la cal y mejora el sabor; algunas máquinas lo incluyen.
- Grupo de infusión: en las superautomáticas con grupo extraíble, aclarado semanal.
- Circuito de leche: limpieza tras cada uso y limpieza profunda periódica.
- Portafiltros y ducha: en las manuales, aclarado tras cada uso y limpieza con detergente específico de vez en cuando.