La lavadora es uno de los electrodomésticos que más años nos acompañan y de los que más se usan: en muchas casas funciona varias veces por semana durante más de una década. Por eso, elegir bien no es solo acertar con el precio de compra, sino también con el consumo, el ruido, la capacidad y la facilidad para repararla. Esta guía te explica qué mirar, empezando por la herramienta más útil: la etiqueta energética.
La etiqueta energética, campo por campo
Desde marzo de 2021, las lavadoras que se venden en la Unión Europea llevan una etiqueta energética renovada, con una escala de la A a la G (sin los antiguos A+++). La escala se hizo más exigente, así que una lavadora de clase B actual es más eficiente que muchas que antes lucían A+++.
La etiqueta incluye:
- Clase energética (A a G): calculada con el programa eco 40-60, el de referencia para ropa de algodón con suciedad normal que se lavaría a 40 o 60 °C.
- Consumo de energía en kWh cada 100 ciclos: la cifra clave para comparar lo que gastará.
- Capacidad nominal en kilos de ropa seca para el programa eco 40-60.
- Duración del programa eco 40-60 a plena carga, en horas y minutos.
- Consumo de agua por ciclo, en litros.
- Clase de eficiencia de centrifugado (A a G): indica cuánta humedad queda en la ropa. La A es la que la deja más seca.
- Ruido en decibelios durante el centrifugado, con una clase de la A a la D (la A es la más silenciosa).
- Código QR que lleva a la ficha oficial del modelo en EPREL, la base de datos europea, con toda la información técnica.
En la ficha de cada lavadora en Precium mostramos estos datos tal como figuran en EPREL.
Consumo real: cómo calcular lo que pagarás
Para saber cuánto te costará al año en electricidad, haz esta cuenta:
- Toma el consumo cada 100 ciclos de la etiqueta.
- Multiplícalo por el número de lavados que haces al año y divídelo entre 100.
- Multiplica el resultado por el precio del kWh de tu factura.
Por ejemplo, una lavadora de 52 kWh cada 100 ciclos, con cuatro lavados a la semana (unos 208 al año), consume unos 108 kWh anuales. Con un precio de ejemplo de 0,15 €/kWh, serían unos 16 euros al año. La diferencia entre clases se nota más cuanto más lavas.
Dos matices importantes:
- La cifra se refiere al programa eco 40-60. Si sueles lavar a 60 °C con programas normales, consumirás bastante más; si lavas a 20 o 30 °C, menos. Calentar el agua es lo que más energía gasta.
- El programa eco es largo (a menudo más de tres horas) precisamente para ahorrar: lava a menor temperatura durante más tiempo. Si te parece excesivo, programa el lavado para que termine cuando lo necesites, o para que funcione en las horas más baratas de tu tarifa.
Capacidad: ni corta ni excesiva
| Personas en casa |
Capacidad orientativa |
| 1-2 |
6-7 kg |
| 3-4 |
8-9 kg |
| 5 o más, o si lavas edredones a menudo |
10 kg o más |
Una lavadora más grande permite lavar menos veces y meter edredones o mantas, pero cuesta más y a menudo es más profunda, porque los tambores grandes necesitan más fondo. Si vives sola o solo, una de 7 kg bien aprovechada gasta menos por kilo que una de 10 kg a media carga. La mayoría de modelos ajustan el agua y la energía a la carga, pero siempre es más eficiente llenar el tambor.
Centrifugado
Las revoluciones por minuto (rpm) indican la velocidad máxima de centrifugado: lo habitual es entre 1.200 y 1.400 rpm, y algunos modelos llegan a 1.600. Más revoluciones significan ropa más seca al terminar, lo que acorta el tendido y ahorra mucha energía si luego usas secadora.
Para comparar, fíjate más en la clase de eficiencia de centrifugado de la etiqueta que en las rpm: resume el resultado real. Recuerda que las prendas delicadas se centrifugan a menos velocidad, así que las cifras máximas solo se usan con algodón y ropa resistente.
Motor inverter, ruido y vibraciones
Los motores inverter (sin escobillas) son más silenciosos, gastan menos y suelen durar más. Muchas marcas ofrecen garantías largas sobre el motor, un buen indicio de su fiabilidad.
Si la lavadora está en la cocina o cerca de dormitorios, o si piensas usarla de noche con tarifas por horas, prioriza la clase de ruido A o B en centrifugado. Una buena nivelación de las patas reduce mucho las vibraciones.
Carga frontal o superior, libre instalación o integrable
- Carga frontal: la más común. Medidas estándar de unos 60 cm de ancho, 60 cm de fondo y 85 cm de alto. Hay modelos de fondo reducido (desde unos 45 cm) para espacios estrechos, con menos capacidad.
- Carga superior: unos 40 cm de ancho, ideal si el hueco es estrecho. Suelen tener menos capacidad y menos modelos donde elegir.
- Integrable: va oculta tras un mueble de cocina con puerta. Hay menos oferta y es algo más cara.
Mide el hueco dejando unos centímetros por detrás para las tomas y las mangueras, y comprueba que la puerta se puede abrir del todo.
Programas y funciones que merecen la pena
No necesitas treinta programas. Los realmente útiles son:
- Eco 40-60 para la ropa habitual.
- Rápido de 15 a 30 minutos para ropa poco sucia.
- Mixto para lavar juntas prendas de distintos tejidos.
- Vapor o antialergias, interesante si alguien en casa tiene alergias.
- Dosificación automática de detergente: la lavadora calcula la dosis y evita excesos que dejan restos y gastan producto. Se amortiza si lavas a menudo.
- Inicio diferido para aprovechar las horas más baratas.
La conexión wifi permite controlarla desde el móvil y recibir un aviso al terminar; es cómoda, pero no imprescindible.
Lavasecadoras
Una lavasecadora ahorra espacio, pero tiene limitaciones: seca menos kilos de los que lava (por ejemplo, lava 9 kg y seca 5 o 6), así que a menudo hay que dividir la colada. Su etiqueta muestra dos clases y dos consumos: uno para el ciclo de lavado y otro para el de lavado y secado completo. Los modelos con bomba de calor consumen bastante menos al secar que los de condensación tradicional. Si tienes espacio, una lavadora y una secadora por separado siguen siendo más prácticas.
Durabilidad, reparación y garantía
- Piezas de repuesto: las normas europeas de diseño ecológico obligan a los fabricantes a mantener disponibles durante al menos diez años piezas clave como el motor, la bomba o las juntas, y la normativa española de consumo exige a los fabricantes garantizar repuestos durante diez años desde que dejan de fabricar el modelo.
- Garantía legal: al comprar una lavadora nueva a una tienda en España tienes tres años de garantía. Algunas marcas añaden garantías más largas sobre el motor.
- Agua dura: en muchas zonas de España el agua tiene mucha cal. Dosifica el detergente según la dureza del agua de tu municipio, limpia el filtro de la bomba cada pocos meses y deja la puerta y el cajetín abiertos tras lavar para evitar olores.
Instalación
La mayoría de tiendas ofrece entrega e instalación, a veces con coste adicional. Compara el precio total, con el envío y la instalación incluidos. Recuerda que, según la normativa de residuos de aparatos eléctricos (Real Decreto 110/2015), la tienda debe recoger gratis tu lavadora vieja cuando compras una equivalente, también en las compras online con entrega a domicilio. Quita siempre los tornillos de transporte antes del primer uso.